Te inspiramos a respirar salud y bienestar. Con los siguientes consejos puedes confiar en que descansas en buenas manos. Salud bucal, ocular, facial, capilar, íntima. Escoge lo que más se adapte a ti y disfruta de una vida sana.

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Mucosidad y Congestión

La congestión nasal es la acumulación de moco en las vías respiratorias altas. Los bebés, especialmente los menores de 6 meses respiran casi exclusivamente por la nariz y sus conductos son muy estrechos, por lo que un poco de moco les dificulta mucho comer y dormir, generándoles irritabilidad y malestar.

Alimentación e Hidratación:

  • Mantener la hidratación: El agua es el mejor «mucolítico» natural. Si el bebé ya toma agua, ofrécela con frecuencia. Si es menor de 6 meses, asegúrate de que haga sus tomas de leche con normalidad.
  • Fraccionar las tomas: Si está muy congestionado, le costará succionar. Es mejor ofrecer tomas más cortas y frecuentes para que no se fatigue ni se desespere al no poder respirar mientras come.
  • Limpieza previa: Realizar un lavado nasal unos minutos antes de las tomas y antes de dormir para despejar la nariz y facilitar la succión y el descanso.

Higiene y Cuidados:

  • Lavados nasales: Es la medida más efectiva. Utilizar suero fisiológico (en monodosis o spray) para arrastrar el moco hacia la garganta o el exterior.
    • Consejo: Tumbar al bebé de lado e introducir el suero por el orificio que queda arriba. Luego repetir del otro lado.
  • Aspirado nasal: Usar solo cuando haya moco visible y el lavado no sea suficiente. No se debe abusar (máximo 2 veces al día) para no irritar la mucosa nasal ni causar inflamación.
  • Postura al dormir: Elevar ligeramente la cabecera de la cuna (colocando una toalla bajo el colchón, nunca una almohada directa al bebé) para que esté un poco incorporado. Esto ayuda a que el moco no se acumule y respire mejor.

No es conveniente:

  • Automedicar: Nunca utilizar jarabes para la tos, mucolíticos o bálsamos mentolados en bebés sin indicación médica, ya que pueden ser peligrosos o empeorar el cuadro.
  • Ambientes secos: Evitar el uso excesivo de calefacción. Se puede usar un humidificador (limpiándolo a diario) o colocar recipientes con agua sobre los radiadores para mantener una humedad adecuada (entre 40-60%).

Vigilar signos de alarma: Si el bebé presenta dificultad para respirar (se le marcan las costillas, mueve mucho el abdomen o ensancha los orificios de la nariz), tiene fiebre alta persistente o el moco va acompañado de tos muy profunda, se debe consultar al pediatra.

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