La diarrea en bebés y niños consiste en el aumento del número de deposiciones y, sobre todo, una disminución de su consistencia (heces más líquidas o acuosas). Puede ir acompañada de fiebre o vómitos. El mayor riesgo es la deshidratación.
Alimentación:
Si el bebé toma leche materna es normal que las heces sean muy blandas, incluso con grumos. Se considera diarrea si las deposiciones son mucho más frecuentes de lo habitual, muy líquidas, con mal olor o si contienen moco o sangre. En estos casos, no se debe interrumpir la lactancia, ya que es el mejor alimento para hidratar y curar al bebé.
Si el bebé toma el biberón no se debe diluir más de la cuenta la leche de fórmula. Si la diarrea es intensa, el pediatra puede recomendar el uso temporal de una fórmula sin lactosa. Es fundamental ofrecer suero de rehidratación oral de farmacia en pequeñas cantidades y con frecuencia para evitar que pierda líquidos.
El niño que ya come sólidos no se recomienda el ayuno ni las dietas restrictivas («dieta blanda») de forma prolongada. En cuanto el niño tenga apetito, debe comer su dieta normal, evitando alimentos muy grasos o con mucho azúcar (zumos industriales, refrescos), que pueden empeorar la diarrea.
Cuidados y prevención: Se pueden seguir una serie de pautas para controlar la situación y proteger al bebé:
- Higiene estricta: Lavarse muy bien las manos después de cada cambio de pañal y antes de preparar la comida para evitar contagios.
- Cuidado de la piel: La diarrea es muy irritante. Es fundamental cambiar el pañal con frecuencia y aplicar una pasta al agua para evitar quemaduras químicas en la zona del culito.
- Vigilar la deshidratación: Observar si el bebé tiene la boca seca, llora sin lágrimas, moja pocos pañales o está muy decaído. Ante estos signos, acudir al pediatra.
No es conveniente recurrir a medicamentos para cortar la diarrea (antidiarreicos) sin prescripción médica, ya que pueden ser peligrosos en niños pequeños. El uso de probióticos específicos de farmacia puede ayudar a acortar la duración del proceso y recuperar la flora intestinal.
