La regurgitación o reflujo del bebé es la manera que tiene el bebé de eliminar un exceso de comida. Todos los bebés eliminan una pequeña cantidad de la leche que ingieren de tanto en tanto.
Cuando se trata de regurgitación, la leche generalmente está mezclada con saliva y casi siempre es muy escasa su cantidad, aunque los padres crean que es mucha. Por este motivo se inventaron los baberos y las muselinas que evitan que manche y humedezca su ropa.
¿Qué es el vómito?
Puedes diferenciar los vómitos de la regurgitación o reflujo si la cantidad expulsada es mayor, siendo esta a chorros y acompañados de arcadas (vómito eyectivo).
¿Cuándo debería preocuparme?
Si los vómitos están asociados con fiebre o diarrea, como en el caso de gastroenteritis, debes consultar al médico y mientras tanto tratar de administrar agua en cucharaditas de tanto en tanto. Si los vómitos aparecen de forma reiterada durante el día o sucede con frecuencia en el tiempo, impedirá un aumento de peso adecuado. En estos casos debes consultarlo con el pediatra, quién seguramente se encargará de descartar la presencia de una enfermedad que se caracteriza por presentar una disminución en el calibre del orificio de salida del estómago del bebé, llamado estenosis pilórica.
Lo más importante es que el aumento de peso de tu bebé sea el adecuado con respecto a su edad y que orine con frecuencia. No te preocupes de algún vómito aislado o de regurgitaciones un poco más abundantes de tanto en tanto. Trata de alimentarlo más frecuentemente y siempre en un momento que el bebé se encuentre tranquilo.
Si este hecho le preocupa, no dude en venir a preguntarnos a la farmacia, donde le podremos recomendar productos específicos para esta situación. Existen leches anti-reflujo que al ser más espesas evitan la subida de alimento, evitando así el vómito y para el tratamiento del reflujo gástrico. Además existen infusiones de hinojo, manzanilla y melisa para mejorar las digestiones del bebé.
